Atención de Fracturas

Procedimientos

Una fractura (hueso roto) puede ocurrir de diversas maneras según cómo se haya producido la lesión. Los huesos son estructuras rígidas que se doblan o ceden cuando se les aplica una fuerza externa, como al saltar desde una cama y aterrizar sobre los pies o al caer y apoyarse sobre una mano extendida.

El tipo y la gravedad de la fractura dependen de la fuerza que provocó la lesión. Si el punto de ruptura del hueso se supera solo ligeramente, el hueso puede agrietarse en lugar de romperse por completo. Si la fuerza es extrema, como en un accidente automovilístico o una herida por arma de fuego, el hueso puede fragmentarse.

Las causas más comunes de las fracturas son los traumatismos, la osteoporosis y el uso excesivo. Los síntomas pueden incluir hinchazón, sensibilidad y moretones en el área de la fractura. En algunos casos también puede observarse una deformidad, donde una extremidad parece estar fuera de tu posición normal o parte del hueso sobresale a través de la piel.

Las fracturas pueden tardar desde varias semanas hasta varios meses en sanar, dependiendo de la gravedad de la lesión y de qué tan bien sigas las recomendaciones de tu cirujano. El dolor suele desaparecer mucho antes de que la fractura haya sanado por completo y el hueso recupere la resistencia necesaria para soportar las exigencias de las actividades normales. 

Tratamientos para fracturas

Nuestros cirujanos ortopédicos certificados por la junta médica determinarán la gravedad de la lesión y cuál es el mejor plan de tratamiento. Existen diversas opciones para tratar las fracturas: 

  • Inmovilización con yeso: Un yeso de escayola o fibra de vidrio es el tratamiento más común para las fracturas. La mayoría de los huesos rotos pueden sanar con éxito una vez que se han alineado correctamente y se ha colocado un yeso para mantener unidos los extremos fracturados en la posición adecuada durante la recuperación.
  • Yeso o férula funcional: El yeso o la férula permiten un movimiento limitado o “controlado” de las articulaciones cercanas. Este tratamiento es apropiado para algunas fracturas, pero no para todas, y tu cirujano determinará si es una opción adecuada para ti.
  • Fijación externa: En este tipo de cirugía, se colocan clavijas o tornillos metálicos en el hueso fracturado por encima y por debajo del sitio de la fractura. Estos se conectan a una barra metálica ubicada fuera de la piel. Este dispositivo actúa como un marco estabilizador que mantiene los huesos en la posición correcta mientras sanan.
  • Reducción abierta y fijación interna: Durante esta cirugía, los fragmentos óseos primero se reposicionan (reducción) en tu alineación normal y luego se fijan mediante tornillos o placas metálicas colocadas en la superficie externa del hueso. Los fragmentos también pueden estabilizarse mediante la inserción de varillas a través del canal medular en el centro del hueso.

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