Una fractura (hueso roto) puede ocurrir de diversas maneras según cómo se haya producido la lesión. Los huesos son estructuras rígidas que se doblan o ceden cuando se les aplica una fuerza externa, como al saltar desde una cama y aterrizar sobre los pies o al caer y apoyarse sobre una mano extendida.
El tipo y la gravedad de la fractura dependen de la fuerza que provocó la lesión. Si el punto de ruptura del hueso se supera solo ligeramente, el hueso puede agrietarse en lugar de romperse por completo. Si la fuerza es extrema, como en un accidente automovilístico o una herida por arma de fuego, el hueso puede fragmentarse.
Las causas más comunes de las fracturas son los traumatismos, la osteoporosis y el uso excesivo. Los síntomas pueden incluir hinchazón, sensibilidad y moretones en el área de la fractura. En algunos casos también puede observarse una deformidad, donde una extremidad parece estar fuera de tu posición normal o parte del hueso sobresale a través de la piel.
Las fracturas pueden tardar desde varias semanas hasta varios meses en sanar, dependiendo de la gravedad de la lesión y de qué tan bien sigas las recomendaciones de tu cirujano. El dolor suele desaparecer mucho antes de que la fractura haya sanado por completo y el hueso recupere la resistencia necesaria para soportar las exigencias de las actividades normales.