¿Qué es una lesión renal aguda?
La lesión renal aguda (que solía llamarse insuficiencia renal aguda) significa que los riñones de repente han dejado de funcionar con normalidad. Los riñones eliminan los productos de desecho y ayudan a equilibrar el agua y la sal y otros minerales (electrolitos) en la sangre. Cuando los riñones dejan de funcionar, los productos de desecho, los líquidos y los electrolitos se acumulan en el cuerpo. Esto puede causar problemas potencialmente mortales.
¿Cuál es la causa?
La lesión renal aguda tiene tres causas principales:
- Una disminución repentina y grave del flujo sanguíneo hacia los riñones. Una pérdida importante de sangre, una lesión o una infección grave llamada sepsis pueden reducir el flujo sanguíneo hacia los riñones. La falta de líquidos en el cuerpo (deshidratación) también puede dañar los riñones.
- Daños provocados por algunos venenos, infecciones y medicamentos, como el ibuprofeno. Las personas que padecen problemas de salud graves y de larga duración, como la insuficiencia renal crónica, tienen más probabilidades de sufrir un problema renal a causa de los medicamentos. Las lesiones también pueden estar provocadas por muchas enfermedades diferentes, incluidas las enfermedades autoinmunitarias, como el lupus y la esclerodermia.
- Una obstrucción repentina que impide que la orina salga de los riñones. Los cálculos renales, un tumor, una lesión o un agrandamiento de la próstata pueden provocar dicha obstrucción.
Factores de riesgo
Usted tiene una probabilidad mayor de tener una lesión renal aguda si:
- Es un adulto mayor.
- Tiene un problema de salud crónico como una enfermedad renal o hepática, diabetes, presión arterial alta, insuficiencia cardíaca u obesidad.
- Ya está muy enfermo y se encuentra en el hospital o en cuidados intensivos (ICU, por sus siglas en inglés). Una cirugía cardíaca o abdominal o un trasplante de médula ósea pueden aumentar su probabilidad de tener problemas renales.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de una lesión renal aguda pueden incluir:
- Poca cantidad o nada de orina cuando trata de orinar.
- Hinchazón, especialmente en las piernas y los pies.
- No tener ganas de comer.
- Náuseas y vómitos.
- Sentirse confuso, ansioso e inquieto, o somnoliento.
- Dolor en la espalda justo debajo de la caja torácica. Esto se llama dolor de riñones.
Algunas personas tal vez no tengan ningún síntoma. Y en el caso de las personas que ya están bastante enfermas, el problema que está causando la lesión renal podría estar causando otros síntomas.
¿Cómo se diagnostica?
La lesión renal aguda se diagnostica la mayoría de las veces durante una hospitalización por otra causa. Si usted ya está en el hospital, las pruebas que se hacen por otros problemas pueden detectar su afección renal.
Si no está en el hospital pero tiene síntomas de lesión renal, el médico le preguntará sobre sus síntomas, los medicamentos que toma y las pruebas que se ha hecho. Sus síntomas pueden ayudar a indicar la causa del problema renal.
Los análisis de sangre y de orina permiten comprobar el funcionamiento de los riñones. Un perfil metabólico completo puede indicar si usted tiene niveles normales de sodio (sal), potasio y calcio. También pueden hacerle una ecografía. Este estudio por imágenes le permite al médico ver una imagen de los riñones.
¿Cómo se trata una lesión renal aguda?
El médico o un especialista en riñones (nefrólogo) intentará tratar el problema que está causándole la lesión renal. El tratamiento puede variar mucho y depende de la causa. Por ejemplo, el médico podría tener que restablecer la irrigación de sangre a los riñones, interrumpir cualquier medicamento que pudiera estar causando el problema, o eliminar o esquivar una obstrucción en las vías urinarias.
Al mismo tiempo, el médico intentará:
- Evitar que se le acumulen desechos en el cuerpo. Es posible que le hagan diálisis. Este tratamiento hace el trabajo de los riñones hasta que se recuperen. Le ayudará a sentirse mejor.
- Prevenir otros problemas. Tal vez tome antibióticos para prevenir o tratar infecciones. Es posible que además tome otros medicamentos para eliminar el líquido en exceso y mantener en equilibrio los minerales en el cuerpo.
Usted puede colaborar con su sanación tomando sus medicamentos tal como se lo indique el médico. Es posible que tenga que seguir una dieta especial para prevenir que los riñones se esfuercen demasiado. Tal vez tenga que restringir el sodio, el potasio y el fósforo. Un dietista puede ayudarle a planear las comidas.
¿Provoca problemas duraderos?
En ocasiones, los médicos pueden solucionar los problemas que provocan la lesión renal. El tratamiento dura unos días o unas semanas. Los riñones de estas personas funcionarán lo suficientemente bien como para poder llevar una vida normal.
Sin embargo, otras personas pueden sufrir un daño renal permanente que derive en una insuficiencia renal crónica. Un pequeño número de ellas necesitará someterse a diálisis periódica o a un trasplante de riñón. Es posible que las personas mayores y aquellas que se encuentren muy enfermas debido a otros problemas de salud no se recuperen. Las personas que fallecen suelen hacerlo a causa del problema de salud que provocó el fallo renal.