Cómo prevenir los espasmos del llanto en los niños
Los padres tal vez puedan prevenir algunos episodios si se aseguran de que su hijo descanse lo suficiente y se sienta seguro. Estas son algunas maneras de ayudar a su hijo.
- Tenga horarios regulares de descanso para su hijo durante el día.
- Asegúrese de que su hijo duerma lo suficiente por la noche.
- Tenga rutinas diarias regulares para su hijo.
- Mantenga un ambiente tranquilo en casa y dé ejemplo a su hijo sobre cómo controlar la ira o la frustración.
- Permita que su hijo tome algunas decisiones sencillas. Por ejemplo, deje que su hijo elija qué camisa ponerse.
- Elogie a su hijo cuando aprenda tareas nuevas y cuando las haga bien.
- Hable con su hijo sobre las frustraciones normales de la infancia. Ayúdele a comprender cómo controlar sus emociones.
- Anime a su hijo a jugar solo. Esto le ayudará a tener una imagen más positiva de sí mismo y también puede reducir los sentimientos de frustración.
A medida que los niños aprenden a afrontar la frustración, el miedo y la ira, los espasmos del llanto se vuelven menos frecuentes.
Cómo ayudar a su hijo y a usted mismo a afrontar los comportamientos problemáticos que provocan espasmos del llanto
Algunos espasmos del llanto pueden estar relacionados con el comportamiento de su hijo. Estos son algunos consejos que le ayudarán a usted y a su hijo.
- Intente no reaccionar de forma exagerada ante el comportamiento negativo de su hijo.
- Intente no reaccionar de forma exagerada ante los espasmos del llanto.
- Sugiera a su hijo otra forma de expresar sus sentimientos de frustración, enfado o miedo cuando empiece a tener un espasmo del llanto. Por ejemplo, recuérdele que "utilice las palabras".
- Hable con su hijo sobre su comportamiento y sus sentimientos después del espasmo del llanto.
- Hable con su hijo sobre las frustraciones normales de la infancia. Ayúdele a comprender cómo controlar sus emociones.
- Recuerde que los espasmos del llanto no le hacen daño y que, con el tiempo, los superará.
- Sea firme, justo y coherente al abordar las emociones y el comportamiento de su hijo. Establezca límites y aplique las consecuencias correspondientes.
Si tiene dificultades con alguno de estos temas, los cursos para padres o el asesoramiento pueden resultar útiles en algunos casos.