La espondilitis anquilosante es una forma de inflamación articular (artritis) de larga duración (crónica) y que la mayoría de las veces afecta a la columna. La espondilitis anquilosante comúnmente causa dolor y rigidez, con movilidad limitada en la región lumbar, la parte media de la espalda, el cuello, las caderas, la pared torácica y los talones. Con el tiempo, las articulaciones en la columna pueden fusionarse y provocar una postura fija e inclinada hacia adelante.
Al principio en la espondilitis anquilosante, hay inflamación de las articulaciones y de los ligamentos donde se conectan cerca de las articulaciones.
En la espondilitis anquilosante avanzada, se pueden observar:
- Fusión de las articulaciones en la columna.
- Aplanamiento de la curva normal en la parte baja de la espalda.
- A menudo, un aplanamiento de la curvatura normal del cuello, un aumento en la curvatura hacia adelante en la parte superior de la espalda y una postura inclinada en las caderas.
Otras articulaciones pueden volverse doloridas y rígidas, incluidas aquellas en los hombros, las muñecas, las manos, las rodillas, los tobillos y los pies.
Si bien es poco común, la espondilitis anquilosante también puede provocar cambios como un engrosamiento de la arteria principal (aorta) y de la válvula en el corazón que se llama válvula aórtica. En casos poco comunes también podría formarse tejido cicatricial en los pulmones. Los riñones y el tubo digestivo también pueden resultar afectados.
Autor: El personal de WebMD Ignite
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