Cálculos Biliares

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Los cálculos biliares son depósitos endurecidos que se forman en la vesícula biliar, un pequeño órgano que almacena la bilis y ayuda a digerir las grasas. Muchas personas no saben que los tienen — hasta que uno bloquea un conducto biliar. 

    Puedes tener mayor riesgo de presentar cálculos biliares si:  

    • Tienes más de 40 años y eres mujer.
    • Tienes antecedentes familiares de cálculos biliares.
    • Tienes sobrepeso o has tenido una pérdida de peso rápida e inesperada.
    • Tienes diabetes, triglicéridos altos o ciertas enfermedades hepáticas o de la sangre.
    • Sigues una dieta alta en grasas y carbohidratos refinados, o baja en fibra. 

    Presta atención a estos síntomas comunes.

    Los cálculos biliares afectan a cada persona de manera diferente, pero algunos signos son fáciles de reconocer:

    • Dolor repentino en la parte superior derecha o central del abdomen.
    • Dolor en el hombro derecho o entre los omóplatos.
    • Náuseas, hinchazón o vómitos. 

    Busca atención médica de inmediato si presentas alguno de estos síntomas graves:

    • Fiebre o escalofríos con dolor abdominal.
    • Piel u ojos amarillos, orina oscura o heces pálidas.
    • Dolor intenso que dura más de unas pocas horas.

    Ofrecemos opciones de tratamiento que se adaptan a ti.

    El diagnóstico comienza con pruebas simples que pueden incluir: 

    • Ecografía: generalmente es la primera y es rápida e indolora.
    • Análisis de sangre: para detectar infección o bloqueo.
    • Tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) o gammagrafía HIDA: para obtener más detalles si es necesario.
    • CPRE o EUS: permiten una visión más cercana; la CPRE también puede eliminar cálculos en los conductos.

    No todas las personas con cálculos biliares necesitan tratamiento. Estas son algunas opciones según tu caso: 

    • Si no tienes síntomas: puede que no necesites tratamiento, solo seguimiento médico.
    • Si tienes dolor crónico o episodios frecuentes: podrías necesitar medicamentos para disolver los cálculos o un procedimiento mínimamente invasivo para extraerlos o remover la vesícula.

    Puedes llevar una vida saludable y normal sin vesícula biliar. Después de la cirugía, la bilis fluye directamente del hígado al intestino delgado. La mayoría de las personas vuelve a comer con normalidad rápidamente; algunas deben reintroducir alimentos con más grasa de forma gradual en las semanas siguientes. 

    Empieza hoy con pequeños pasos.

    Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en cómo te sientes:

    • Elige comidas más pequeñas y bajas en grasa; incluye frutas, vegetales y fibra.
    • Mantente bien hidratado.
    • Si se recomienda, trata de perder peso de forma gradual y constante.
    • Limita el consumo de alcohol.
    • Mantente activo la mayoría de los días. 
    ¿Listo para Empezar?

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    Trastornos del Páncreas, Vesícula Biliar e Hígado